El mundo de una institución pública
Ningún servicio público puede parar sin que alguien, del otro lado, se quede sin respuesta
La puerta se abre y comienza la atención. Una persona llega para resolver lo que solo su institución resuelve, y no tiene un plan B. Un integrante del personal necesita acceder a un sistema que guarda años de registros. Un informe de rendición de cuentas vence esta semana, y el órgano de control revisará cada línea. Nada de eso convive con una pantalla congelada, un dato expuesto o un sistema fuera de servicio. Su institución funciona sobre tecnología. Es toda esa base la que Zamak asume: mantener el servicio en marcha, blindar los datos que el ciudadano confió, recuperar la operación cuando algo falla y sostener el cumplimiento que la rendición de cuentas ahora exige.
Donde duele de verdad
El impacto de un incidente no se queda en el servidor. Llega al mostrador, al despacho y a la opinión pública.
En una institución pública, una falla de tecnología se despliega en tres frentes a la vez, y cada una cobra su precio a quien responde por la gestión.
El servicio se detiene
La atención se congela en el peor momento: la fila no avanza, el sistema no responde, el plazo no espera. Cada hora fuera de servicio es un ciudadano sin respuesta y un servicio esencial en suspenso.
La cuenta se vuelve pública
Una institución privada resuelve un incidente a puertas cerradas. La pública lo explica en un comunicado, en una auditoría y, muchas veces, en la prensa. Y la cuenta nunca recae sobre el sistema, recae sobre quien estaba al frente de la gestión.
La confianza del ciudadano
Una institución que existe para servir no debería convivir con la sensación de que, en cualquier momento, el servicio puede caer y los datos de quien confió en ella pueden filtrarse. Servir bien e improvisar en la seguridad no caben en la misma operación.
La pregunta que queda
Un servicio esencial paralizado durante días por un incidente cibernético deja de ser un problema técnico en el momento en que se vuelve noticia. Y la cuenta pública nunca recae sobre el sistema, recae sobre la gestión.
Esto no se resuelve en el campo de la tecnología. Se resuelve en la pregunta que todo dirigente prefiere aplazar: si el servicio para mañana, ¿quién lo explica, y con qué prueba en la mano?
La radiografía del sector público
Por dónde pasa lo que su institución no puede perder, y dónde un ataque intenta cortar el camino
Lo que una institución pública mueve no se mide en ganancia. Se mide en servicio entregado, en datos de ciudadano guardados y en la evidencia de que todo funciona como debería. Hay cuatro puntos por donde eso pasa, y son justamente los que un ataque estudia primero.
El servicio al ciudadano
La atención, los sistemas y los plazos de los que la población depende para resolver su vida.
Si falla: Un sistema fuera de servicio por horas se vuelve fila, plazo perdido y un servicio esencial que simplemente no ocurre.
Los datos del ciudadano
Registros, historiales y documentos de miles de personas quedan bajo la custodia de la institución.
Si falla: Una sola brecha lo expone todo de una vez, y queda siempre la misma pregunta difícil: ¿cómo se filtró esto desde aquí?
La rendición de cuentas
El órgano de control, el consejo y el propio ciudadano quieren la evidencia de que el dinero y el dato se cuidaron bien.
Si falla: Sin un registro organizado de su seguridad, la auditoría se traba y la gestión queda expuesta.
El acceso privilegiado
Quien entra a los sistemas de la institución, personal o proveedor, tiene que ser exactamente quien dice ser.
Si falla: Un acceso que quedó abierto, de dentro o de fuera, se vuelve desvío silencioso o filtración.
Zamak trata los cuatro puntos como una sola malla, no como remiendos independientes. Así el servicio sigue llegando, los datos siguen guardados y solo entra quien tiene permiso.
Lo que está en juego
Lo que una institución pública pierde cuando el servicio para y los datos del ciudadano se vuelven el blanco
Es el costo promedio de una filtración de datos en el sector público, y el alza anual más rápida entre todos los sectores, más del 10% en un solo año. Fuente: IBM, Cost of a Data Breach 2025.
En el 88% de las filtraciones que afectan a organizaciones más pequeñas hay ransomware, frente al 39% en las grandes. El ataque no elige por tamaño, elige a quien tiene la guardia baja. Fuente: Verizon DBIR 2025.
Cuando una institución pública es alcanzada, en promedio el 56% de sus computadoras se detienen de una vez, por encima del promedio de todos los sectores. No es un susto puntual, es la operación entera parando. Fuente: Sophos, State of Ransomware in State and Local Government, 2024.
Es el número que entierra el mito más caro del sector: que un ciberataque es asunto de un organismo grande de la capital. En el servicio público, el tamaño nunca fue un escudo. Desde la entidad pública local hasta el organismo que guarda millones de registros, quien resguarda un servicio esencial y datos de ciudadano está en la mira, y lo que separa un incidente contenido de un titular es la preparación, no el tamaño.
Un día en el sector público
La jornada corre, el ciudadano es atendido, y entonces un incidente entra sin avisar
El día de una institución pública es una secuencia de plazos y atención que no admiten aplazamiento. Observe el punto exacto en que un incidente rompe esa secuencia, y cómo Zamak reescribe el desenlace.
Las puertas se abren. Fila en la atención, el equipo en los sistemas, todo depende de que la tecnología responda.
Atención en su pico y plazos corriendo. Un minuto de sistema fuera de servicio ya es un ciudadano detenido en la fila.
Informes, protocolos y rendiciones de cuentas tienen que concluirse antes del cierre.
Un clic, un acceso indebido, un ataque de ransomware. El servicio para en el peor momento, y mañana puede ser el titular.
Con Zamak, el guion cambia. La amenaza se frena desde el comienzo, el mostrador no cierra, los registros del ciudadano quedan intactos y la jornada termina como abrió: bajo control, y sin ningún nombre en el titular del día siguiente.
El encuentro
El problema nunca fue su equipo. Fue un modelo que solo despierta después de que el servicio ya cayó.
La mayoría de las instituciones públicas convive con una TI que solo actúa después: cuando el sistema ya cayó, cuando el dato ya se filtró, cuando el ciudadano ya reclamó. Y no es culpa de quien está dentro. Los equipos públicos de tecnología suelen ser reducidos, sobrecargados y responsables de todo al mismo tiempo. Zamak entra como la retaguardia que trabaja antes, junto a ese equipo, para que el incendio no empiece. Eso tiene un método, y cabe en tres pasos.
El Plan de Continuidad y Confianza Pública
Ver el riesgo
En una primera conversación, recorremos su operación y señalamos dónde el servicio puede caer y por dónde escaparían los datos del ciudadano. Usted sale con un mapa claro de sus exposiciones.
Sostener y proteger
Mantenemos los sistemas de la institución de pie incluso bajo ataque, con respaldo aislado, recuperación ya probada y un centro de operaciones atento al servicio de día y de noche.
Servir con tranquilidad
La institución pasa a servir sin sustos, encara cualquier auditoría con la evidencia sobre la mesa y rinde cuentas con la frente en alto. Es adonde se quiere llegar, no un ítem más en la lista de pendientes.
De la primera reunión al acompañamiento de cada mes, usted trabaja con quienes conocen la presión de servir al público, no solo la maquinaria de la tecnología.
Para cada puesto de su institución
La misma protección, hablándole a cada persona que sostiene el servicio público
La escena que abre esta página está hecha de personas reales, y cada una carga una preocupación distinta. Zamak responde a todas sin quitarle el protagonismo a nadie.
El cumplimiento como rendición de cuentas
Llegue a la auditoría con la prueba lista, y conviértala en un argumento a favor de su gestión
En el sector público, probar que la seguridad está en orden dejó de ser una formalidad y se volvió parte de la rendición de cuentas. Por eso Zamak ofrece un servicio de preparación para auditoría: mapea sus brechas frente a los estándares que el mundo reconoce, mantiene la evidencia siempre organizada y prepara a la institución para el día en que el control toque a la puerta.
NIST CSF
El marco de ciberseguridad del NIST, uno de los más usados en el sector público del mundo. Traduce la seguridad en cinco funciones, identificar, proteger, detectar, responder y recuperar, que la institución puede medir y mostrar al control.
ISO 27001
La norma internacional que certifica que la institución gestiona la seguridad de la información de forma organizada y auditable, y no de manera improvisada.
CIS Controls
Un conjunto priorizado de controles de seguridad, del más esencial al más avanzado. Da un camino concreto para proteger a la institución sin depender de un presupuesto sin fin.
GDPR y LGPD
Las leyes de protección de datos personales de los mercados donde la institución opera, la europea y la brasileña entre ellas. Tratamos los datos del ciudadano con el rigor que la ley exige a quien los guarda.
El cumplimiento nunca deja de ser de la institución. Lo que Zamak le quita de encima es el trabajo de mantenerlo al día y la evidencia siempre a mano. Empieza por una evaluación gratuita frente al estándar que más pesa en su rendición de cuentas, y de ahí en adelante se vuelve un acompañamiento que no se detiene.
Lo que cambia en la práctica
La institución que entrega servicio sin sobresalto y rinde cuentas sin correr
El día en que la tecnología deja de ser una amenaza silenciosa y se vuelve piso firme, quien dirige la institución siente la diferencia en cada jornada.
El servicio no para
Sistemas en marcha cuando el ciudadano lo necesita, con recuperación probada para el día en que algo se salga de lo previsto.
Los datos del ciudadano quedan protegidos
La información que la población confió permanece resguardada, aislada y cifrada, lejos de quien no tiene permiso.
La rendición de cuentas es tranquila
La evidencia de cumplimiento está lista y organizada, y la auditoría del control deja de ser una carrera contra el reloj.
La gestión se vuelve referencia
Sobre una base sólida, la institución entrega más, se equivoca menos y construye la confianza pública que sostiene cada mandato.
Confianza comprobada
Instituciones públicas que confiaron su tecnología a Zamak
El CREF1 y el CRN4, consejos que fiscalizan y sirven a profesiones enteras, están entre las instituciones públicas que confiaron a Zamak Technologies la tecnología detrás de su servicio. Cuidar la continuidad de quien rinde cuentas al público, y no a accionistas, es la prueba que más nos importa.
Las credenciales de Zamak
Su institución no contrata por la promesa. Contrata por la prueba, y la nuestra está a la vista.
Zamak Technologies opera sobre una base de tecnología y seguridad que carga las mismas certificaciones que una contratación pública rigurosa exige a quien entra a sus sistemas.

Microsoft Solutions Partner
Alianza que acredita la competencia de Zamak en entornos Microsoft 365, la base del trabajo de su equipo.

Addee Elite Group
Cima del programa de socios de la distribuidora exclusiva de N-able en Brasil, referencia en resiliencia de datos.

Great Place to Work
Certificación de que Zamak está hecha por un equipo que permanece, lo que se traduce en continuidad para la institución que confía en nosotros.

Miembro BACCF
Cámara de Comercio Brasil-Florida, con una operación preparada para atender a su institución en las Américas.
Operamos con herramientas certificadas en SOC 2 Type II e ISO 27001 y alineadas a los CIS Controls, el estándar que una contratación pública seria espera encontrar en la cadena que toca sus datos.
Antes de que pregunte
Las dudas que todo gestor público trae a la primera conversación
Por dónde seguir
Profundice en lo que más pesa para su institución
Antes del próximo incidente
Vamos a mantener su servicio en marcha y al ciudadano bien atendido
Una primera conversación, sin compromiso, para ver dónde su institución está descubierta y trazar el próximo paso. De quien cuida la tecnología para quien cuida el servicio público.
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